Por qué prefiero los libros a las redes sociales

Hoy escribo una entrada con la que, probablemente, muchos no estarán en absoluto de acuerdo. No me importa, al fin y al cabo no todo el mundo tiene por qué opinar igual, ¿no os parece?

Como su título indica, quiero explicaros las razones que tengo para preferir los libros a las redes sociales. He dicho “razones”, pero seguramente debería decir “razón” porque quizá todas ellas se resuman en una: prefiero los libros porque nos hacen más libres, mientras que las redes sociales “esclavizan” a quienes las usamos. Algunos pensarán que es algo exagerado lo que digo, pero no lo es. Lo aclaro.

Con la lectura fomentamos la reflexión, tan necesaria para no dejarnos manipular; fomentamos la comprensión de los otros, tan necesaria para aumentar el respeto y la tolerancia; fomentamos la crítica, tan necesaria para mejorar. Y con la lectura fomentamos el conocimiento de nuestro entorno y de la realidad, tan necesario para saber cómo debemos movernos por el mundo. En definitiva, con la lectura impulsamos nuestra capacidad de decidir libre y razonadamente.

Con las redes sociales ocurre lo contrario. Está demostrado que las redes sociales son adictivas, demandan mucho de nuestro tiempo y cada vez quieren más. Lo que vemos en ellas, e incluso lo que “colgamos” en ellas, no lo decidimos nosotros. Nos han manipulado previamente para que leamos, e incluso “colguemos”, ese contenido. Los “likes” que tenemos en ellas nos llevan a hacer cosas que no hacemos libremente sino para conseguir más “likes” (no sé mucho de psicología, pero creo que eso se basa en la necesidad que tenemos los seres humanos de la aprobación de los demás). También está demostrado que las redes sociales tienden a “conectarnos” con personas que son como nosotros, relegando a las personas distintas, que tienen opiniones diferentes a las nuestras. Esto empobrece nuestra visión sobre el mundo y nos hace más proclives a la radicalización y a caer en ideologías que fomentan la exclusión de otros.

Quiero ser libre para decidir lo que hago, lo que leo y lo que pienso. No quiero que otros -seres humanos o algoritmos- dirijan mi vida y mi pensamiento. Por eso prefiero los libros y procuro usar las redes sociales con cautela y moderación.

 

X.A.G.

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